martes, 2 de julio de 2013

Falsedad


Ante una circunstancia  que amerita gran responsabilidad, carácter y determinación solemos afrontar tal circunstancia  con falsedades engaños y evasivas, mostrando indirecta mente nuestra falencia de carácter.

Esto no debería ser moneda corriente, cuando deseamos que se nos responda con verdad e integridad de carácter deberemos actuar con responsabilidad en todo lo que hagamos si comprendemos que de la misma manera en la que tratamos nos tratarán.

Cuan fácil es la vida de comprender que somos responsables directos de nuestras acciones, y las consecuencias que desatamos por ello; que jamás algo llega por castigo o casualidad, sino algo hemos realizado para desatar  tal reacción.

Apariencias


Dime de que presumes y te diré que de eso careces; por lo regular somos muy dados a mostrar debilidades como fortalezas de carácter por:

Nuestra propia comodidad y mantener las apariencias sociales, que nos produce dividendos.
Pretendemos alejar las amenazas posibles a nuestro entorno con meras apariencias.

Consideramos como viable, no mostrar carencias ante los que guardan la misma capacidad adquisitiva y por el contrario con los que poseen mejor posición económica con el fin de extraer de ellos beneficios.

 

Propósito


Aunque no logremos descifrar el propósito de lo que es vivir, deseamos permanecer en esta tierra dañando a otros cuando menos; más el vivir es ser de influencia de edificación a los demás, que logren adelantar la evidencia que hacer lo correcto trae frutos, para nuestra vida que agrada.

Ser de edificación se aglomera  el empleo de la verdad, justicia, misericordia y bondad en nuestras acciones diarias; pero como no sabemos, significado de estas palabras y menos como emplearlas, es menester alinear nuestra vida Espiritual a quien nos creó para poder comprender.

La vida en si la estamos desperdiciando existiendo y no logrando que sean los frutos de un vivir de edificación que nos conduzca en el sendero de vida abundante.

Oportunidades


Cuantas oportunidades solemos dejar, por nuestra negligencia en asuntos que vienen disfrazadas por arduo trabajo, más aquellos donde se evidencia el beneficio somos prestos en atender.

Pareciera que esta lógica no es muy efectiva, basta dar una mirada a nuestra calidad de vida actual, para caer en razón que nos falta algo  esencial para disfrutar lo obtenido de la injusticia mayoritaria como somos apegados a manejar para evitar esfuerzos.

De elegir toda acción ejecutada con equidad, fuera de los beneficios que nos proporcione de seguro veríamos disfrute en toda nuestra vida.

Pronúnciado


De las palabras que pronunciamos debemos ser capaces de realizar y hacer efectivas, sin dejar de cumplir lo que expresemos por eso cuidemos, de que nuestro hablar sea de edificación a los que nos escuchen.

Nuestro grado de confianza y merecedor de mayor aceptación será  para personas cautelosas de lo que expresan.

Donde nuestra reputación juega en todo momento como persona de merecer beneficios de una alta estima entre los que nos escuchan.

Ejecución


En la ejecución de alguna acción, reclamamos mayores recursos de los asignados, dejando de observar que es de nuestra buena administración, que maximizaremos los medios para obtener óptimos resultados cuando decidamos accionar de esta manera veremos mayor caudal de oportunidades que nos encuadran como dignos de confianza.

También tenemos la obligación de informar de cuando a pesar de la buena administración, no se logra cubrir los recursos necesarios para una obtención de producto requerido.

Sería mala intensión y falta grabe de nuestra parte, la falta de cálculo para asegurar que con escasos recursos podremos obtener lo imposible.

Elementos


La vida misma se compone de elementos buenos y malos, el poder de llevarla a puerto satisfactorio, está en nuestra elección de inclinarnos hacia lo bueno, lo que edifica a mi prójimo y no mirando solo nuestro bien.

Una pequeña prueba es  que al recibir algún bien, lo rechazamos su nuestra persona no lo requiere y jamás pensamos que lo ofrecido puede ser de gran utilidad para otra persona que conozcamos de ante mano.
La bondad no la practicamos con frecuencia, dado que hemos apegado nuestros actos diarios a la mezquindad y egoísmo que nos conduce a una vida decadente