martes, 3 de diciembre de 2013
Dentro
de las vanidades que hemos establecido como conductas normales, hemos
establecido muchas como correctas y debidas cuando en verdad son producto de
nuestras concepciones depredadas de nuestro egoísmo y avaricia.
Todo lo referente a provecho personal, es lindante con egoísmo y falta de
consideración para ver si la obtención de nuestro bien daña a un tercero; lo
acostumbrado es enfocarse en lo deseado sin atender al daño a nuestro prójimo
donde este hará lo posible por fingir daños.
A la obtención de algún beneficio, sólo que de esta manera jamás podremos
disfrutar lo obtenido.
De
seguro jamás hemos tomado interés en el desempeño diario de nuestras amistades
y vecinos si somos del tipo a comedido, metiche de asuntos ajenos sepamos que
las cosas de que practica muestras amistades llegaremos a tomar como conducta
esos vicios y pocas ocasiones las virtudes.
De ahí nace ese dicho “dime con quien te frotas y te diré que te brota”
De omitir
el apartarse de los que los que hacen iniquidad, estaremos siendo participa de
sus procederes en contraposición de lo estipulado como digno de recibir
acciones que nos procuren larga vida en
abundancia y tranquilidad.
La mayoría de veces de nuestra misión es por conveniencia, económica, social et. Donde le tememos más a los hombres que a quien decide la calificación de nuestro proceder, en esta pista de vida, que es determinante para ser merecedores de la vida más excelente.
Siendo esto la base de la sabiduría, el desechar toda injusticia no es raro evidenciar que a fecha pocos quieren saber lo que es discernir entre correcto e incorrecto, pues a fecha toda acción que nos favorezca la consideramos buena y omitimos el proceder injusto con los cuales obtenemos ese beneficio y poco nos importa si otra persona la hemos despojado de ese beneficio, lo cual acarrea sobre nosotros desaprobación para vida abundante.
La mayoría de veces de nuestra misión es por conveniencia, económica, social et. Donde le tememos más a los hombres que a quien decide la calificación de nuestro proceder, en esta pista de vida, que es determinante para ser merecedores de la vida más excelente.
Siendo esto la base de la sabiduría, el desechar toda injusticia no es raro evidenciar que a fecha pocos quieren saber lo que es discernir entre correcto e incorrecto, pues a fecha toda acción que nos favorezca la consideramos buena y omitimos el proceder injusto con los cuales obtenemos ese beneficio y poco nos importa si otra persona la hemos despojado de ese beneficio, lo cual acarrea sobre nosotros desaprobación para vida abundante.
Cuando las
apariencias se muestran, solemos juzgar conforme a lo que tenemos frente a
nuestros ojos, desechando las evidencias que nos dan indicio de una postura
antagónica a lo presente.
No permitamos que las apariencias engañen a nuestro buen juicio, para accionar dentro de lo Justo, verdadero y honesto de esta forma daremos menos trabajo a nuestro cerebro y menos propenso seremos a las angustias y al mal del ambiente que es el stress.
No permitamos que las apariencias engañen a nuestro buen juicio, para accionar dentro de lo Justo, verdadero y honesto de esta forma daremos menos trabajo a nuestro cerebro y menos propenso seremos a las angustias y al mal del ambiente que es el stress.
Muchos
desean buena vida longeva, tranquila y en abundancia, pero pocos relacionan los
actos cotidianos con ejercer honestidad y justicia aunque se les muestre
Justicia ellos seguirán defraudando y siendo defraudados, hasta tocar con la
situación que les hará evaluar su proceder.
Con sabiduría, conocimiento e inteligencia se obtiene riquezas, la
sabiduría procede de cuanto nuestros actos se alinean al propósito de nuestra
permanencia sobre la tierra en rectitud, Justicia y veracidad.
El conocimiento por lo regular lo concebimos como esfuerzo mental y auge de
información, casi nunca lo comprendemos como la claridad de saber practicar lo
correcto.
La inteligencia como forma de aplicar nuestros conocimientos a la solución de
una circunstancia específica, y se nos olvida que es lograr atender en
prioridad lo procedente de Justicia para la realización de todo proyecto.
Con sabiduría, conocimiento e inteligencia se obtiene riquezas, la
sabiduría procede de cuanto nuestros actos se alinean al propósito de nuestra
permanencia sobre la tierra en rectitud, Justicia y veracidad.
El conocimiento por lo regular lo concebimos como esfuerzo mental y auge de
información, casi nunca lo comprendemos como la claridad de saber practicar lo
correcto.
La inteligencia como forma de aplicar nuestros conocimientos a la solución de
una circunstancia específica, y se nos olvida que es lograr atender en
prioridad lo procedente de Justicia para la realización de todo proyecto.
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