miércoles, 8 de enero de 2014

Donde las acciones se ejecutan con Justicia, rectitud y veracidad  tengamos plena seguridad que no recibiremos mal por bien, aunque  la vista y la lógica nos muestren lo contrario tengamos por certeza que lo que llega a nuestra vida es porque de alguna manera lo requerimos.

Será necesario de nuestra parte hacer visible y palpable la utilidad de cada suceso en nuestra vida, desde la perspectiva  de las directivas para vida abundante prolongada y encaminada al bien donde el bien no es lo que conviene sino lo que hace adelantar el propósito de los demás y el propio conjunta mente.

Para esto será necesario saber  reconocer por los estatutos Divinos, el propósito de todo ser viviente que es apartarse del mal, y seguir la Justicia, honestidad y verdad, y no dar rienda suelta a nuestras apetencias y deseos que por lo regular están inclinados al mal.
Deseamos en todo trabajo tener gran inteligencia, destreza y pericia, para obtener los mejores resultados y lograr sobre salir en estima y monetaria mente, a los que nos rodean.

No queremos aceptar que la sabiduría para todo ámbito radica, en practicar los lineamientos estipulados para vida abundante y longeva que provee la Justicia, rectitud y  honestidad.

Claro está que  un poco de empeño por nuestra parte en inquirir conocimiento, de nuestra labor no estaría mal.

Porque al justo la sabiduría le es fácil; ojo que no dice conocimiento ya que este lo obtenemos con una buena actualización, más la sabiduría no la brinda la experiencia sino aquel agrada al Creador con acciones diarias Justas verdaderas y honestas.

Por eso es tan cotidiano encontrar personas erradas para todo ámbito de vida.
De errar en la elección de la persona que consideramos, para ser sucesor de nuestras habilidades no olvidemos tener un plan °b” y no colocar toda expectativa en una persona.

Así como no limitarse en compartir, nuestros conocimientos con los que nos soliciten ayuda, de otra forma pareceremos entrometidos.
Contar con lo que consideremos aprovechable de circunstancias de la apariencia gratas o no gratas, es de suma importancia para vivir está vida con más ligereza de carga emocionales comprobar esto es ver a los que asumen puestos de gran exigencia mental, como estos no saben manejar las cargas emocionales envejecen pronto.

No se trata de irresponsabilidad, sino de inquirir sabiduría para dar el peso correspondiente a cada suceso, tomando lo que se nos presenta que para algo llega es porque lo hemos de requerir, lo deseemos o no.

En vida privada hace fácil poder discernir lo correcto de lo incorrecto si contamos con los lineamientos de lo que es grato como la justicia, honestidad y rectitud, de lo contrario seremos como la gran mayoría que prioriza la injusticia y violencia obteniendo la degradación de la calidad de vida.
Al lograr una victoria en un ámbito de vida evidente para nuestros semejantes, tomamos dos actitudes la más frecuente es enaltecer  nuestro corazón para desafiar lo que por propias fuerzas no podríamos.

De acuerdo al contexto como se presente la ocasión, no parece errada estás actitudes pues son mecanismos de supervivencias, salvos que no están alineados a la Justicia, misericordia y bondad para ser merecedores de vida abundante y longeva.
Al desempeño tétrico por engaños, sobornos y fraudes, es seguro que de la misma magnitud de acciones realizadas recibiremos en nuestro desempeño diario.

No tenemos personas que colaboren con rectitud y fidelidad hoy  con nosotros, es porque nuestro desempeño diario no práctica lo que deseamos recibir de los demás.

Seremos tratados en todo ámbito como tratamos a los demás, no esperemos rectitud y justicia cuando tratemos de apaciguar la conciencia con acciones consideradas buenas cuando olvidamos tratar lo primario que afecta nuestro proceder y que  no queremos admitir porque nos libera de responsabilidades.

Todo proceder afecta nuestra estima hacia el Creador, la conciencia manifestado por nuestras apetencias.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Topamos con amistades o personas que han cometidos errores garrafales, y caen en el mismo uno y otra vez  y lo usual que hacemos es decir, no valora ayuda de nada esta persona por demás  es siquiera intentar ayudar.

Lo que no sabemos que deberemos ayudar en lo que nuestras posibilidades quepan, porque en esta persistencia está el hecho de llegar a ser tocado el corazón de la persona que no puede recapacitar para salir de ese error.

El otorgar perdón a una falla hacia nuestra persona es siempre, de ahí viene el setenta veces siete y esto sin dejar a un lado la misericordia, bondad y rectitud.