martes, 5 de julio de 2016

Padecemos circunstancias adversas, que en el momento no divisamos que ello  sea para nuestro bien,  ya que el dolor que no es opcional y el sufrimiento que sí lo es, ofusca toda convicción y terminamos encerrados solo en nuestro padecimiento, olvidamos ser de aliciente a otros.

En procurar ser de ayuda con nuestra experiencia, habilidades y recursos a los demás, ahí están las fuerzas y oportunidades que requerimos para recibir luz, en medio de nuestro valle que parece adverso, de no activar las herramientas de la Justicia, honestidad y bondad solo sufrimiento obtendremos.
Las emociones pueden conducirnos a cometer los actos más infames posibles, que en el momento que afloran estos creemos que es lo más acertado,  ninguna circunspección nos interesa más que satisfacer nuestros deseos.

Lo lamentable es cuando transcurre el fragor de nuestra decisión, y tenemos que vivir con la consecuencia de nuestros actos, aunque no todas las aflicciones son productos de emociones.

En ocasiones contadas las adversidades son oportunidades,  para aflorar habilidades de la forma de  salir avante,  para  ejemplo a otros sin alargar nuestras manos a la injusticia.

De enfrascarse en la deficiencia de la penuria seremos presa de la injusticia, no dando lugar a que esa situación opere a fin de  nuestro bien. 
Parece complicado realizar esfuerzos para realizar lo correcto, cuando por doquier se alienta a la infamia, injusticia y deshonestidades, pero de ninguna manera nuestras intenciones y acciones justas, quedarán sin recompensa.

Existe mucha exaltación de los mal llamados beneficios, productos de la injusticia e infamia y se vilipendia toda actitud e iniciativa basada en la Justicia.

En resumen desconocemos, que la injusticia sumerge en angustias, adversidades,  de la forma injusta jamás  conoceremos la vida abundante.
Es complicado realizar esfuerzos para realizar lo correcto, cuando por doquier se alienta a la infamia, injusticia y deshonestidades, pero de ninguna manera nuestras intenciones y acciones justas quedarán sin recompensa.

Existe mucha exaltación de los mal llamados beneficios, productos de la injusticia e infamia y se vilipendia toda actitud e iniciativa basada en la Justicia.

En resumen desconocemos que la injusticia sumerge en angustias, adversidades, jamás  conociendo la vida abundante.
Es complicado realizar esfuerzos para realizar lo correcto, cuando por doquier se alienta a la infamia, injusticia y deshonestidades, pero de ninguna manera nuestras intenciones y acciones justas quedarán sin recompensa.

Existe mucha exaltación de los mal llamados beneficios, productos de la injusticia e infamia y se vilipendia toda actitud e iniciativa basada en la Justicia.

En resumen desconocemos que la injusticia sumerge en angustias, adversidades, jamás  conociendo la vida abundante.
Discernir es lo desconocido al presente donde no existe, discrepancia entre lo santo y profano que es como decidir vida o muerte, pues es punto principal para recibir bendiciones o más conocido como beneficios.

Tomar en cuenta que también es bendición, las circunstancias que no nos agradan pero   son necesarias.

¿Cómo podremos instruir a otros, para hacer lo que nos provee bendición, cuando no practicamos lo recomendado?

Es por esto que cada día más adversidades presenciamos

Acontecen penurias como medio de lograr elevar nuestra calidad de vida, ejercitando  la Justicia, bondad y honestidad y no  la avaricia, deshonestidad y violencia que conduce a detrimento indefectiblemente.

De no percibir esta oportunidad, estaremos en el ciclo de la decadencia y violencia.

De percibirla obtendremos fuerzas, para salir avante de toda circunstancia, y puertas abiertas a nuestras acciones bajo el carácter Justo tendremos.