martes, 19 de febrero de 2013


De detenerse a razonar antes de accionar nuestras acciones, muchos sin sabores nos evitaríamos; lo lamentable es lo rápido de la época que nos controla, donde todo es imperativo de hacerse en el menor tiempo posible, para obtener el máximo de provecho  y como en todo deseamos ganar.

 ¿De dónde proviene la mayoría de adversidades y reveses de la vida?

1.- de nuestros apresuro y falta de estima de los pro y los contra existente en toda acción elegida.

2.- Así como nuestro desconocimiento por lo que es justo, verdadero y lleno de bondad decidiendo que esto es algo digno de expulsar de nuestros estilos de vida, cuando son ellos los que impulsan la vida pacifica, abundante y longeva.

 3.- como decidimos actuar como la mayoría, obtenemos las consecuencias de vida que podemos palpar, en una sociedad desprovista de valores morales que aumente  nuestra estancia y mejore la calidad de esta durante permanecemos en la tierra.

 

El asociarse con personas de palabras que terminan en acciones puede no ser bueno, cuando esas palabras son proferidas con malicia, sin piedad por el prójimo y carente de honorabilidad y respeto , por los que escuchan las sartas de sandeces  proferidas.

Como corolario a lo proferido tenemos  la desestima de nuestra reputación dentro de personas pudientes y alta estima dentro de lo Divino.

No demuestra autoridad quien con insultos dirigido,  a otros reprende pública mente sino más bien evidencia falta de carácter y baja calidad moral.

Así mismo quien entabla una conversación con pobre léxico, que no tiene alternativa que recurrir a lo soez y vulgar sin saber poner freno a su lengua y tener estima de a quienes se dirige con sus palabras.

 

El asumir responsabilidades, es la fuente mayoritaria de las mentiras, dado que escapamos a toda costa, de las consecuencias provocadas por nuestros actos irresponsables, que acarrean falta de confort a nuestro ser.

Deseamos  a todo precio libre de nuestro confort, lo que nos origine comodidad y placer sin analizar, que a veces nos es necesario un poco de sufrimiento que nos haga inclinar nuestro corazón, a la realidad de un contacto Divino.

Porque todo cuanto llega a nuestra vida, es consecuencias de nuestros actos  sean buenos o no los estimemos así, todo identificará a nuestras acciones aunque en ocasiones muy especiales, parece llegar consecuencias invertidas a nuestras acciones, con el propósito de aprender a caminar y sobrellevar en madurez de carácter una situación así.

No lo tomemos como castigo, consideremos que es un puente para subir de nivel si respondemos con firmeza  y madurez acorde a los principios Divinos.

Para esto debemos decidir indagar esas reglas de oro, de vida pacífica.

El contentamiento es el sentirse completo y sin requerir más, de lo obtenido por nuestros trabajos justos, que nos hacen caminar por doquier con la cabeza levantada, con la reputación de honestidad, sinceridad y alta calidad moral.

Lamentable mente a fecha, importa poco la forma como nos desempeñamos en todo ámbito acostumbrado a ver por doquier  un actuar basado en la avaricia, robo y falsedad consideramos que el contentamiento no es factible, cuando deseamos ir a la par de las tendencias mercantiles. Que están fuera de nuestro alcance económico.

Recurrimos a toda clase de deshonestidades, para cubrir lo que nos falta, en cubrir un estilo de vida fuera de nuestro alcance económico justo.

 

Envidia y egoísmo son reacciones que en algún caso manifestamos a los que nos rodean, ya sea porque nos ha costado mucho o porque no,  lo obtenido.

Dando rienda suelta a nuestro afán de sobre salir a los demás sin considerar, gratitud que debemos mostrar, por el solo hecho que hemos podido vivir, hasta el punto de tener o no, la dicha de llevar nuestra vida con o sin el  bien objeto de tales pesares.

Sentir contentamiento con lo que obtenemos como ingresos con nuestros trabajos justos e íntegros es una utopía en este tiempo donde nada parece restringir un mal proceder, sino al contrario se exalta lo mal habido  denigrando la rectitud, Justicia, Verdad y bondad.

No queriendo analizar que es este mismo estilo de vida que genera la adversidad y falta de paz tan anhelada, pero fuera de la Justicia de lo alto jamás obtendremos.

 

Hemos tomado decisiones que después identificamos como erradas, a veces tarde para rectificar y en ocasiones a tiempo para no continuar, más no lo hacemos ya sea por presión social u orgullo personal.

Raro es encontrar la persona que ofrezca disculpa, o que reconozca sus errores y rectifique su proceder; dejando de recibir las consecuencias de su proceder injusto, falso y mezquino pues esto es lo que a fecha se tiene como bueno y de provecho para todo aquel que desea prosperar.

Cuando se ha dicho que la forma integral de prosperar en todo ámbito es actuar en Justicia, Verdad y Bondad, lamentable mente nos hemos habituado a lo perverso e injusto que no concedimos otra forma, aunado la falta de modelos que porten una rectitud, Justicia e integridad nos continuamos pervirtiendo.

La misericordia practicada en nuestro diario vivir por nuestras acciones, ayudando a los requerimientos de necesidades no deseos a quienes están a nuestro alcance, coadyuvar en algo para el mejoramiento de su calidad, de vida nos asegura.

Nosotros mismos también seremos merecedores de recibir misericordia, en el momento oportuno de valorar y agotar nuestras habilidades en ese rubro.

Recordemos que toda acción tiene su fruto de retribución, de la misma calidad de la acción ofrecida.

Nunca padeceremos algo que no traiga un fin específico, aunque la forma de presentarse no sea de nuestro agrado lo requerimos de esa manera.

Pues la única manera de recapacitar sobre nuestro desempeño sobre la vida, prestando verdadera atención y mejorar al respecto.