miércoles, 30 de diciembre de 2015

No apartamos del mal nuestras acciones, por el contrario somos incentivados a procurar ser absorto  por lo deshonesto; damos  prioridad a todo aquello que nos cause satisfacciones y beneficios lo cual no está mal, sino afectáramos en tal propósito a otros.

Transitamos la permanencia sobre la tierra sin un ápice de lo que es prudencia, cuando la prudencia consiste ser persona que procure el bien de los demás, apartando toda consideración de maldad, dado que nuestro bienestar  está implícito en nuestro desempeño de bien.

La lógica mayoritaria tacha de nefasta este proceder, sin atender que con sus consideraciones sumerge en decadencia todo lo que porta  vida.

Percibir que Justicia es una persona y que el desempeño, acorde a lo que es bondad, honestidad e integridad se hace palpable por aceptar practicar la rectitud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario