Ser mentirosos y rebeldes a la palabra conducente a la vida pletórica de Cristo Jesús, en desprecio de su palabra, y confiar en la opresión y perversidad; este pecado sumerge en languidez.
Tornar al Creador en obediencia hace alcanzar la vida pletórica al interiorizar su carácter y la fe, justicia y misericordia no serán cosas ajenas, sino parte de nuestro ser.
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