Se interrumpe los ciclos idóneos del cultivo,volcando en terreno agreste la proliferación de la violencia y corrupción que llanamente es el pecado sin eufemismo.
La corrupción es afrenta para quien la ejecuta y contamina a los que se regodean o consienten esto con la asiduidad, se toma como normal todo proceder nefasto o asertivo.
Aprendamos justicia practicando de ella que lo importante es nuestras acciones de beneficios a los demás; la cosecha llega.
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