Ay del que confía en la piedra o leño de ídolos por atavismo, sin acudir al dador de la vida Cristo Jesús.
Comprender que donde no hay Espíritu Divino es oráculo de mentira, debe hacer redirigir acciones. Serán avergonzados los que colocan en lugar de Dios toda clase de ídolos que incluye el dinero, trabajo e imágenes religiosas.
Empecemos a tener mejor vida en rectificar procederes marrados.
El arrepentimiento consiste en rectificar y no proseguir con lo errado, y no llanto únicamente.
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